mujer indecisa

El mercado del turismo es muy volátil en precios, y digo turismo, solo genéricamente refiriéndome al movimiento de personas por vías aéreas, terrestres y marítimas o en hospedajes y recreación, aunque sabemos que la humanidad viaja por muchas más razones que disfrutar de vacaciones. Lo cierto es que cuando tenemos que reservar un vuelo, y lo tomaré como ejemplo de todo lo demás reservable, antes de tener claro lo que necesitamos, o de contar con el capital para hacerlo, ya estamos comparando precios y presupuestos. De acuerdo con mi experiencia como Agente de viaje, les puedo asegurar  que son muchos más los chollos que se pierden los interesados, que las buenas decisiones en el momento correcto. Me explico, y esto es lo más común… le hago un presupuesto de viaje a una amiga, le parece fantástico el precio, la duración del vuelo, los días de Ida y Regreso, acto seguido comienzan las distracciones propias de la indecisión, que si la aerolínea que opera el vuelo que si sale de mañana o en la tarde, tantas cosas! que hasta parece importante el color del avión, el peinado de la sobrecargo y hasta la sonrisa y los ojos del piloto, cuando están despejadas todas las objeciones de mi amiga, cuando todo está de acuerdo al gusto surge el… pero…

-Ahora no tengo el dinero… me lo puedes aguantar unos días… ¡meseeees!… ¡!aaañoooossss!!

No mi amiga, imposible mi amigo, no está en las manos de tu Agente de Viajes, las aerolíneas le dan tiempo limitado a los turoperadores y a veces solo horas, por lo consiguiente, mi amiga, la del ejemplo anterior, pierde su fantástico chollo… y cuando desesperadamente, y con muy poco tiempo antes de querer viajar, llega a la agencia, quiere que le consiga aquel vuelo que tanto le gustó e intenta por todos los medios hacerte recordar…

– ¿Te acuerdas?… aquél que me buscaste hace como… 6 meses… ¿Lo tendrás todavía por ahí?

Pero no, ya ese vuelo no existe, posiblemente el piloto se haya retirado y el avión mandado al desguace porque los precios en este mercado cambian como las agujas del reloj, por horas, minutos y segundos, cambian por temporadas, por fiestas, huelgas, volcanes y precios del petróleo, cambian como en la bolsa sube y baja el comercio mundial. Como viajeros tenemos que ser como un bróker de la bolsa, cuando tenga la mejor opción, ¡!Comprar!! y para comprar es preciso tener el presupuesto en el banco, o en la cartera o debajo del colchón si se prefiere, si lo hacemos al revés es estar en manos del azar, raramente tendremos resultados.

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